La facturación electrónica se está aceptando cada vez más a nivel mundial. Particularmente en América Latina el 65% de las empresas ya usan este mecanismo. Es más común en las grandes empresas, pero ya las distintas oficinas gubernamentales lo están exigiendo también a las pequeñas empresas.

¿Qué es la factura electrónica?

Es un documento comercial que se utiliza como comprobante en formato digital, reemplazando a las facturas, recibos, notas de débito y crédito en forma física o en papel.

El número uno por lejos es México con más de 10 años del Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI) que en este momento es de carácter obligatorio para todos los contribuyentes.

Brasil lo sigue de cerca gracias a la legislación vigente que obliga a gran parte de la población a usar este mecanismo, cuando de hacer pagos se refiere.

En Chile se encuentra el Documento Tributario Electrónico con una penetración que supera al 50% de los comprobantes y en pleno proceso de transición para llegar a la totalidad en 2019.

Argentina, Perú y Guatemala implementaron de manera obligatoria esta modalidad para ciertos contribuyentes que son la mayoría en facturación del país. Particularmente Argentina dio un gran avance en 2015 extendiendo el régimen electrónico a todos los responsables inscriptos en IVA, a partir del 1 de julio.

¿Cómo implementar la facturación electrónica?

Para poder implementar este nuevo régimen las Pymes necesitan modificar sus hábitos y considerar la eventual adquisición de herramientas informáticas.

Para emitir la factura, el contribuyente puede utilizar un software específico o utilizar medios gratuitos como brindan algunos países. En el caso del Perú SUNAT ofrece un software gratuito, Facturador SUNAT, también se puede facturar mediante un webservice que brinda la SUNAT.
Además en Hearbittec tenemos una Software para que puedas realizar tus facturas electrónicas.

¿Cuáles son los beneficios?

Esta modalidad es principalmente una necesidad para los tiempos que corren, en los que la información digital es utilizada de manera mucho más eficiente y donde la conciencia por el medio ambiente busca reducir en lo posible el uso indiscriminado del papel.

  • Para el fisco: lo más importantes es que fiscalización se automatiza facilitando el seguimiento y control de la facturación. Esto hace que se puedan obtener los datos en tiempo real y no sean necesarios de los Regímenes de Información ¡Es una herramienta clave para contrarrestar la fama que tiene América Latina en términos de evasión impositiva!
  • Para el contribuyente: los beneficios se ven en el ahorro de gastos de papelería, automatización de la contabilidad, rápida disponibilidad de la información para fiscalizar o usar internamente y ahorro en los procesos administrativos de control y preparación de informes.